El método Kiva se aplica en tres escuelas de Argentina

Buenos Aires (Corresponsalía).  Dos escuelas de Salta y una de Buenos Aires comenzaron a aplicar un método finlandés denominado Kiva para tratar los casos de bullying en las aulas.
El Territorio dialogó con la psicopedagoga Paula Ratti, del colegio Noordwijk Montessori, de Pilar para conocer los detalles de esta fórmula anti acoso escolar.
Al respecto, la profesional expresó que “una de las situaciones más clásicas de bullying es que cuando los docentes o adultos responsables se encuentran ante un caso y en muchas ocasiones no saben qué hacer para solucionarlo”.
Y agregó: “Este es justamente uno de los fuertes del método Kiva, que frente a ello dispara de manera urgente un protocolo de trabajo que involucra a un equipo especialmente formado para tratarlo”.
Según detalló la profesional, “es fundamental la capacitación de los docentes y de todos los trabajadores de la escuela para que sepan identificar el problema del bullying para que lo pueda abordar satisfactoriamente, porque sino esas situaciones siguen perdurando en el tiempo, dañando severamente la infancia y la adolescencia de los alumnos”.
En Argentina, rige desde septiembre de 2013 la Ley Nacional de Convivencia Escolar, que en sus artículos aborda la problemática del bullying y propone una serie de medidas para terminar con los casos de acoso escolar entre pares dentro las escuelas.
Hasta el momento, es dispar la aplicación de esta política en todos los establecimientos educativos del país.
En este sentido, Ratti especificó que “esa ley nacional habilita a que las escuelas tomen acciones en materia de lucha contra el bullying para poder solucionar esta problemática”.
A su vez, remarcó que “de esta forma se recurre a este método Kiva, que fue elaborado por la Universidad de Torku a pedido del Ministerio de Educación de ese país y que desde 2007 se aplica en el 90 por ciento de las escuelas finlandesas con muy buenos resultados”.

Característica de la ley
Una de las características fundamentales del método Kiva es que todos los adultos que trabajan en la escuela, sean docentes o no, fueron capacitados para saber reconocer de forma rápida qué es bullying y qué no.
Tal es así que, a partir de esa diferenciación, se hace saber a los alumnos que no están solos frente a ese acoso y que hay gente adulta que los ayudará a superar la situación para recuperar la armonía escolar.
En consecuencia, la psicopedagoga aclaró que “el bullying es devastador para los niños y adolescentes, por eso es fundamental que los adultos se involucren en la situación con las herramientas adecuadas para tratarlo, porque sino la cuestión se pone cada vez más cruel y violenta”.
Por otro lado, la profesional dijo que “lo peor que se puede hacer frente al bullying es creer que es algo que se arregla entre los chicos, porque se trata de una situación de violencia que requiere la urgente intervención de padres y docentes”.
Cuanto más rápido se detecten las situaciones de acoso escolar, menor será el daño psicológico que sufran los niños.
Kiva, en finlandés coloquial, es una palabra que se usa para describir algo agradable.
Según explicó Ratti, el método está apoyado en tres ejes fundamentales: el primero es un conjunto de acciones universales que se aplica en todo el colegio a manera de prevención para explicar a los alumnos que no está bien acosar a un compañero por ser alto, bajo o por lo que fuere. Además, busca sensibilizar a toda la población de la escuela sobre el bullying, para que sepan identificar los casos y se pueda hacer visible para todos.
El segundo paso de este método antibullying finlandés son las acciones focalizadas, que están descriptas en un protocolo que no puede durar más de una semana y que se dispara de manera urgente con distintos niveles de entrevistas del equipo de docentes preparado para este fin con el niño acosador, el acosado y también con el resto de los que observan el bullying.
En esas entrevistas se trata de resolver con los propios alumnos la situación de acoso en una primera instancia y luego, si esto no logra solucionarse, se convoca también a los padres para resolverlo. “En general, la mayoría de los casos se logran resolver dentro de las escuelas y con los propios niños, porque cuando pueden identificar el problema, se lo aborda profesionalmente con buenos resultados” dijo Ratti.
Según la psicopedagoga, “una de las características de este método es que trabaja mucho con los niños que figuran como observadores de la situación de acoso escolar, porque son ellos los que en definitiva pueden hacer que esa situación perdure o termine”.
A la vez, reconoció que “un niño que acosa a un compañero enfrente del resto de los pares es porque busca lograr una posición de poder frente al grupo, y por eso necesita de un público para validar ese liderazgo”.
Paralelamente, “el niño acosado siente que se encuentra solo frente a la agresión y no logra ningún tipo de ayuda de sus pares, que sólo observan el hecho, por eso es realmente primordial trabajar en el grupo de los que miran, porque cambiando la actitud de ellos se modifica sustancialmente la situación, porque sin público no hay bullying”. El tercer paso es el monitoreo y el seguimiento de la situación de bullying por parte de docentes y adultos para constatar que la situación haya desaparecido y que la relación de convivencia entre los alumnos haya mejorado.

Deja un comentario