Se presenta en el estudio el hijo de la señora J (usaremos esta letra para preservar su nombre), comentándonos que su madre de 78, presentaba un cuadro de desorientación que la llevó a perder su autonomía, para la vida cotidiana. Nos agrega, que a su vez había contratado cuidadoras rotativas durante las 24 horas, pero conforme su desorientación ya les fue imposible a estas asistirla, ya que la Sra. J por su diagnóstico requería progresivamente que le administren las comidas, medicación y hasta aseo personal, lo que la llevaba a ella a tener episodios de agresividad.
El diagnostico de su madre es “demencia vascular con ideas delirantes” una patología irreversible y progresiva con gran desorientación de la realidad, con problemas de memoria que crece día a día, su médico psiquiatra solicito por medio de certificado médico, urgente internación en una Residencia Geriátrica. Dado que allí tendría asistencia y supervisión permanente para paliar su alto grado de desorientación en tiempo y espacio. La demencia vascular se estaba volviendo inmanejable y peligrosa, sobre todo para las cuidadoras (como ya lo expresamos) y más aún para la señora J.
La señora L sus problemas de memoria se fueron acentuando. Las gestiones básicas y cotidianas del día a día se volvieron paulatinamente más complejas.
En principio (el hijo) en representación de su madre, se comunicó con la obra social, explicando la situación y solicitando que la entidad haga frente al costo de la internación de la misma. Recibiendo por respuesta una negativa por parte de esta, diciendo que no estaba dentro del PMO. Luego de varias intimaciones, accedieron y bajo la palabra de “Excepcional” a darle un subsidio muy bajo por el lapso de un tiempo, como para solventar la residencia. Cuestión que era sumamente desventajosa, ya que no le ofrecían ni aumento frente a la inflación que se produce mes a mes.
Frente a esta situación y gravedad de la enfermedad, su hijo decidió intérnala en un Hogar Geriátrico. Especialmente adaptado a sus necesidades. Psiquiatras, nutricionistas, guardias médicas, asistencia las 24 horas y actividades de fomento cognitivo. La falta de acuerdo y la burocracia que puso la obra social, dejo en una situación de incertidumbre y cansancio al hijo de esta.
Habida cuenta del relato y la negativa por parte de la obra social, decidimos iniciar Acción de Amparo a los efectos de solicitar el pago del 100% de la residencia geriátrica. Solicitamos una medida cautelar, pidiendo la una cobertura integral, basándonos en el derecho a la vida, a la salud, la ley de discapacidad y de salud mental.
En el lapso de 15 días el Juez Federal ordeno a la Obra Social ordeno a esta hacerse cargo del pago de la residencia en el plazo de 5 días.
Si estás pasando por una situación similar donde tanto obra social como prepaga te el derecho de un familiar, que por ley te corresponden. Contáctate con nosotros al 011 6189-9384. Nos especializamos en amparos de salud desde el año 2000.S&C Estudio Jurídico.
Publicado por SCIOLLA-CASARIEGO ESPECIALISTAS EN AMPAROS
A QUE SE DEDICA EL ESTUDIO-QUIENES SOMOS
Nos especializamos en Amparos de Salud, ante la negativa de las Obras
Sociales o Prepagas a brindar las prestaciones médicos asistenciales que
corresponden. La acción de amparo es una herramienta judicial rápida y
eficaz, que resguarda los derechos fundamentales de las personas.
Entendemos que los problemas de nuestros clientes demandan más de
nosotros que meros conocimientos jurídicos. Por ello le ofrecemos
nuestra experiencia, conocimiento práctico y sectorial. Hacemos lo que
mejor sabemos hacer para quienes lo necesitan.
Nos apasiona dar soluciones a asuntos complejos con excelencia y
profesionalidad, sobre todo desde una dimensión profundamente
humana. Nos avalan 20 años de dedicarnos al Derecho a la salud.
DEBIDO A QUE ME DEDIQUE AL DERECHO A LA SALUD –LA HISTORIA DE
MI MADRE
Hace 17 años mi madre sufrió de un aneurisma, fue intervenida
quirúrgicamente en el Hospital Naval sin éxito. Luego quedando internada
en el Hospital Aeronáutico perteneciente a la obra social de mi padre de
toda la vida quien trabajo hasta el momento de su jubilación en la Fuerza
Aérea como personal civil.
Al término de 30 días mi madre no despertaba, pasaba de sala de piso a
terapia intensiva. Una mañana los médicos comunico a la familia que la
debían externar del hospital, que ella se encontraba en estado
vegetativo y la teníamos que llevar a nuestra casa.
Como hija he sentido la tristeza, desolación y el desconsuelo de tal noticia,
más aún estaba embarazada de 6 meses de mi hija Valentina y bajo un
embarazo de alto riesgo. El contexto en la familia era muy complicado, a
esa altura mi padre tenía 80 años y sus problemas de salud.
Yo era abogada, pero en un estado complejo por mi embarazo, por lo
tanto mi hermana y yo salimos a golpear las puertas de la Fuerza Aérea
para que le provean a mi madre un lugar donde estar, un centro de
rehabilitación y o un geriátrico. Recorrimos todas y cada una de las
delegaciones y oficinas de la Fuerza y las respuestas siempre eran
negativas. Asumimos y soportamos los atropellos de todos aquellos
hombres de uniformes con tiras y alitas en el pecho, viendo como
vulneraban día a día los derechos a la salud y dignidad de mi madre en las
condiciones que se encontraba.
El camino fue muy duro para ambas, yo desolada por la situación de mi
madre y teniendo que intentar cuidar un embarazo muy complejo y mi
hermana devastada por la situación y apuntalándome para que mí
embarazo no corra más riesgos.
Juntas hemos pasado muchas horas de sufrimiento, aprendizaje
y lucha. Éramos dos mujeres que encontrábamos solo burocracia y burla
en tal obra social.
En esos momentos tan terribles de la vida, no se necesitan
simpáticos, gente disfrazada de buena, el que dice soy amigo “de ….” sino
de agallas y poder contar con un buen asesoramiento jurídico. Coraje
sobre todo!
Desde que salí de la facultad hace 20 años me dedique al Derecho
Constitucional, a iniciar acciones de Amparos –sobre todo eran cuestiones
bancarias-.
En este momento tan doloroso me tocaba con la poca Fuerza que tenía
hacerlo por mi madre a los efectos de solicitar a un Juez Federal la
asistencia y que resguarde los derechos fundamentales de su vida.
En una semana, tuvimos el Amparo a nuestro favor y mi madre estuvo
cuidada en un geriátrico con rehabilitación, con todas las prestaciones
correspondientes, pagado por la misma obra social, por el lapso de dos
años hasta que falleció. Allí comenzó mi cruzada y mis especializaciones y
doctorados en Derecho a la salud, para asesorar y ayudar a la gente con
reclamaciones por vulneración de sus derechos de salud, especialmente
en lo relacionado con la cobertura e incumplimientos de obras sociales y
prepagas, para personas que realmente la necesitan y quedan con la
negativa de estas.
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