Se presenta en el estudio el hijo del Sr J.M en representación de su padre de 63 años de edad, quien se encuentra afiliado a IOSFA, nos informa que cuenta con Certificado Único de Discapacidad.
Diagnósticado de trastornos de la conducta, anormalidades de la marcha y de la movilidad y demencia vascular.
Su médico especialista jerarquizado en neurología tratante, el Dr……., en un primer momento, ante su “cuadro de demencia de origen vascular por daño multiinfarto microvascular, de tipo crónico, progresivo” y por presentar “marcada limitación para la realización de actividades de su vida diaria(…) requiriendo ayuda de terceros” y por no poder “realizar las tareas básicas de su vida diaria, tales como: alimentación, aseo, deambulación; e incluso que no controle esfínteres encontrándose postrado en cama. (grado de dependencia Grave)”, No obstante, con posterioridad, por ser “completamente dependiente para actividades cotidianas de la vida diaria, requiriendo asistencia permanente” indicó “internación en residencia geriátrica en forma urgente u hogar permanente categoría A” .Nos comenta que lo comunico a la obra social en varias oportunidades de forma personal y con innumerables emails, conforme que para, este es imposible afrontar solo los gastos que insume una internación Geriátrica.
Por otra parte, el Dr. Tratante expidió certificado médico por medio del cual requería la realización de terapia kinesiológica 5 veces por semana, terapia fonoaudiológica 3 veces por semana y terapia ocupacional 3 veces por semana”, por ser “imprescindibles para tratar la motricidad de la Sra. G., su adaptación al medio teniendo en cuenta su discapacidad y sus dificultades deglutorias. El no tener las terapias a tiempo derivaría en un perjuicio irreparable dado su estado”.
Nos agrega el hijo que luego de varios pedidos por diferentes vías, siempre obtuvo una negativa por parte de la obra social. Así, es como decidimos iniciar Acción de amparo requiriendo se brinde hogar permanente al 100% de cobertura en Geriátrico donde se debio internar de forma urgente, frente a la negativa de la obra social, y también se otorgue las prestaciones de kinesiología, fonoaudiología y terapia ocupacional en el lugar ante imposibilidad de trasladarla.
La jueza de grado, en lo que aquí interesa, hizo lugar a la medida cautelar peticionada y ordenó a IOSFA brindar en favor del amparista la cobertura inmediata e integral al 100% de residencia geriátrica u hogar permanente categoría A, y las prestaciones de: (i) kinesiología 5 sesiones por semana;(ii) terapia ocupacional 3 veces por semana; (iii) fonoaudiología 3 veces por semana,todas ellas a domicilio y con modalidad de pago directo al prestador, conforme lo prescripto por los profesionales médicos tratantes.
Si estás pasando por una situación, similar, donde están vulnerando tus derechos fundamentales, llámanos podemos ayudarte. Nos avalan 24 años en Especialización en Amparos de Salud, por incumplimientos de obras sociales y/o prepagas. Estudio Sciolla-Casariego. Contacto 156 189-9384
Publicado por SCIOLLA-CASARIEGO ESPECIALISTAS EN AMPAROS
A QUE SE DEDICA EL ESTUDIO-QUIENES SOMOS
Nos especializamos en Amparos de Salud, ante la negativa de las Obras
Sociales o Prepagas a brindar las prestaciones médicos asistenciales que
corresponden. La acción de amparo es una herramienta judicial rápida y
eficaz, que resguarda los derechos fundamentales de las personas.
Entendemos que los problemas de nuestros clientes demandan más de
nosotros que meros conocimientos jurídicos. Por ello le ofrecemos
nuestra experiencia, conocimiento práctico y sectorial. Hacemos lo que
mejor sabemos hacer para quienes lo necesitan.
Nos apasiona dar soluciones a asuntos complejos con excelencia y
profesionalidad, sobre todo desde una dimensión profundamente
humana. Nos avalan 20 años de dedicarnos al Derecho a la salud.
DEBIDO A QUE ME DEDIQUE AL DERECHO A LA SALUD –LA HISTORIA DE
MI MADRE
Hace 17 años mi madre sufrió de un aneurisma, fue intervenida
quirúrgicamente en el Hospital Naval sin éxito. Luego quedando internada
en el Hospital Aeronáutico perteneciente a la obra social de mi padre de
toda la vida quien trabajo hasta el momento de su jubilación en la Fuerza
Aérea como personal civil.
Al término de 30 días mi madre no despertaba, pasaba de sala de piso a
terapia intensiva. Una mañana los médicos comunico a la familia que la
debían externar del hospital, que ella se encontraba en estado
vegetativo y la teníamos que llevar a nuestra casa.
Como hija he sentido la tristeza, desolación y el desconsuelo de tal noticia,
más aún estaba embarazada de 6 meses de mi hija Valentina y bajo un
embarazo de alto riesgo. El contexto en la familia era muy complicado, a
esa altura mi padre tenía 80 años y sus problemas de salud.
Yo era abogada, pero en un estado complejo por mi embarazo, por lo
tanto mi hermana y yo salimos a golpear las puertas de la Fuerza Aérea
para que le provean a mi madre un lugar donde estar, un centro de
rehabilitación y o un geriátrico. Recorrimos todas y cada una de las
delegaciones y oficinas de la Fuerza y las respuestas siempre eran
negativas. Asumimos y soportamos los atropellos de todos aquellos
hombres de uniformes con tiras y alitas en el pecho, viendo como
vulneraban día a día los derechos a la salud y dignidad de mi madre en las
condiciones que se encontraba.
El camino fue muy duro para ambas, yo desolada por la situación de mi
madre y teniendo que intentar cuidar un embarazo muy complejo y mi
hermana devastada por la situación y apuntalándome para que mí
embarazo no corra más riesgos.
Juntas hemos pasado muchas horas de sufrimiento, aprendizaje
y lucha. Éramos dos mujeres que encontrábamos solo burocracia y burla
en tal obra social.
En esos momentos tan terribles de la vida, no se necesitan
simpáticos, gente disfrazada de buena, el que dice soy amigo “de ….” sino
de agallas y poder contar con un buen asesoramiento jurídico. Coraje
sobre todo!
Desde que salí de la facultad hace 20 años me dedique al Derecho
Constitucional, a iniciar acciones de Amparos –sobre todo eran cuestiones
bancarias-.
En este momento tan doloroso me tocaba con la poca Fuerza que tenía
hacerlo por mi madre a los efectos de solicitar a un Juez Federal la
asistencia y que resguarde los derechos fundamentales de su vida.
En una semana, tuvimos el Amparo a nuestro favor y mi madre estuvo
cuidada en un geriátrico con rehabilitación, con todas las prestaciones
correspondientes, pagado por la misma obra social, por el lapso de dos
años hasta que falleció. Allí comenzó mi cruzada y mis especializaciones y
doctorados en Derecho a la salud, para asesorar y ayudar a la gente con
reclamaciones por vulneración de sus derechos de salud, especialmente
en lo relacionado con la cobertura e incumplimientos de obras sociales y
prepagas, para personas que realmente la necesitan y quedan con la
negativa de estas.
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