Hay decisiones que ninguna familia toma con liviandad.

La internación geriátrica no es un “abandono”.
Es, muchas veces, la única forma de garantizar cuidado, asistencia médica y dignidad.

Cuando un adulto mayor pierde autonomía —por deterioro cognitivo, demencia, secuelas neurológicas o imposibilidad física— la indicación médica puede ser clara: necesita institucionalización.

Sin embargo, en la práctica, muchas prepagas —entre ellas OSDE— suelen negar la cobertura alegando:

  • que no es una prestación médica
  • que es una cuestión “social”
  • que corresponde cuidado familiar
  • que no encuadra en el plan contratado

Y allí comienza el conflicto.


¿Qué dice el marco legal?

El derecho a la salud tiene jerarquía constitucional.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha sostenido reiteradamente que cuando está comprometida la vida o la integridad de una persona vulnerable, la respuesta judicial debe ser urgente y efectiva.

Además:

  • La Convención Interamericana sobre Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (Ley 27.360) protege el derecho a cuidados integrales.
  • La Ley 24.901, en caso de discapacidad, contempla prestaciones institucionales.
  • El Programa Médico Obligatorio no puede interpretarse restrictivamente cuando existe indicación médica fundada.

Jurisprudencia reciente

La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal ha resuelto en diversos precedentes que:

Cuando el médico tratante acredita que el paciente no puede valerse por sí mismo y requiere supervisión permanente, la negativa de cobertura de internación geriátrica resulta arbitraria.

Los tribunales han señalado que no corresponde trasladar la carga del cuidado exclusivamente a la familia cuando el cuadro clínico exige asistencia profesional permanente.

Asimismo, distintos juzgados federales han concedido medidas cautelares ordenando a prepagas cubrir instituciones geriátricas cuando:

  • existe deterioro cognitivo severo
  • hay riesgo de caídas
  • hay incontinencia y dependencia total
  • el entorno domiciliario no garantiza seguridad

¿Por qué el amparo?

Porque en estos casos el peligro en la demora es evidente.

Un adulto mayor vulnerable:

  • puede sufrir caídas
  • puede descompensarse
  • puede quedar sin supervisión adecuada

El amparo permite solicitar:

  • cobertura integral de la institución indicada
  • medida cautelar urgente
  • reintegro de gastos si la familia ya está pagando
  • continuidad sin interrupciones

Lo que muchas familias sienten

La negativa no solo genera un problema económico.

Genera culpa.
Genera angustia.
Genera desgaste.

Pero cuando existe indicación médica, la internación no es un lujo.

Es protección.

Y el sistema de salud no puede desentenderse.


Conclusión

Si tu madre o tu padre necesita internación geriátrica por indicación médica y la prepaga la niega, la vía del amparo puede ser una herramienta válida para restablecer el derecho a la salud y a una vida digna.

Porque cuidar también es garantizar asistencia profesional cuando la autonomía ya no es posible. Contáctanos al 01161899384.Nos avalan 26b años en el ejercicio de la profesión. Somos especialistas en Amparos de salud.

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