El caso de Tomás: cuando la salud mental es urgente y la burocracia, peligrosa.
Lucía llegó a nuestro estudio con la voz quebrada y los ojos
llenos de angustia. Su hijo Tomás, de 17 años, venía
atravesando una crisis de salud mental desde hacía varios
meses. Lo que empezó con cambios de humor y
retraimiento, se volvió más preocupante: dejó de salir, dejó
de comer, dormía todo el día y comenzó a expresar ideas
autodestructivas.
Después de una consulta psiquiátrica en una clínica
privada, el profesional fue claro: “Este chico necesita una
internación inmediata. No es seguro que esté en casa en
estas condiciones.”
Lucía, con el diagnóstico en mano, se presentó en la prepaga Osde con la indicación médica y el presupuesto de una
clínica especializada en salud mental adolescente.
Esperaba una respuesta rápida. Pero la respuesta fue otra.
“Tenemos que hacer la auditoría médica primero.”
“Esto lleva unos días.”
“Estamos evaluando alternativas de internación.”
Pasaban las horas y no había novedades. Mientras tanto,
Tomás se encerraba más. Lucía no podía dormir, no podía
dejarlo solo, no podía seguir esperando.
Cuando se contactó con nosotros, ya habían pasado 4 días
desde el pedido formal a la prepaga. Inmediatamente
reunimos la documentación:
Diagnóstico del psiquiatra.
Recomendación expresa de internación urgente.
Nota enviada a la obra social y respuestas recibidas.
Presupuesto y disponibilidad de la clínica.
Con eso, presentamos un amparo por salud con medida
cautelar urgente, solicitando que se ordene la internación
en el centro indicado, con cobertura total, dentro de las 24
horas.
El juzgado actuó con rapidez. A las 48 horas de presentada
la acción, el juez dictó una resolución contundente:
“Ordenar a la obra social demandada que proceda, de
manera inmediata, a cubrir íntegramente la internación del
menor Tomás en el centro médico indicado por su
psiquiatra tratante, bajo apercibimiento de imponer
sanciones económicas.”
Ese mismo día, Osde confirmó la cobertura. Tomás
fue internado y comenzó un tratamiento que, poco a poco,
le permitió salir de ese pozo.
Si estás atravesando una situación similar —por un tratamiento, una internación, un estudio o una prestación que no podés esperar—, te podés asesorar sin compromiso.
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