En los últimos meses, hemos asistido a un fenómeno preocupante en el ámbito del derecho a la salud: la multiplicación de trabas burocráticas por parte de las empresas de medicina prepaga para autorizar medicamentos de alto costo, crónicos o importados. Bajo argumentos que van desde la «falta de ingreso al país» hasta auditorías médicas internas interminables, las prestadoras dilatan entregas que, en muchos casos, comprometen la continuidad de tratamientos oncológicos, cardiológicos o de enfermedades poco frecuentes.
El afiliado que paga un plan de alta gama lo hace, justamente, para contar con respaldo absoluto ante una eventualidad de esta magnitud. Que el derecho a la salud se convierta en una negociación contable es inadmisible.
Recientemente, se presentó en nuestro estudio el Sr. R.L. Su médico tratante le había indicado una medicación importada específica para su tratamiento. A pesar de haber presentado toda la documentación en tiempo y forma, la prepaga dilató la respuesta durante más de 45 días, alegando que el fármaco «no estaba en el vademécum cerrado» de su plan.
La arbitrariedad de los «Vademécum Cerrados» Es fundamental aclarar que los vademécums de las prepagas son herramientas comerciales, no límites legales. Ninguna disposición interna de una empresa puede estar por encima de las normativas del Ministerio de Salud ni de la prescripción del médico especialista, quien es el único soberano para decidir qué droga necesita su paciente. La negativa o retención de medicación bajo el pretexto de razones de costos constituye una flagrante violación contractual y constitucional.
La respuesta judicial: Medidas cautelares urgentes Frente a la urgencia del Sr. R.L., interpusimos una acción de amparo de salud con pedido de medida cautelar. La respuesta de la Justicia Federal fue inmediata: se ordenó a la empresa de medicina prepaga la provisión y entrega al 100% de la medicación requerida en un plazo de 48 horas, bajo apercibimiento de astreintes (multas diarias).
Los tribunales mantienen un criterio unánime en estos supuestos:
«El derecho a la preservación de la salud es el peligro en la demora por excelencia. No resulta admisible que las entidades de medicina prepaga posterguen la entrega de remedios esenciales amparándose en cuestiones administrativas o de evaluación comercial, puesto que el tiempo en patologías crónicas o graves reviste un carácter irreversible».
Si su prepaga u obra social le niega, retacea o demora la entrega de un medicamento recetado por su médico, existen herramientas legales para revertir la situación de inmediato.
Estudio Sciolla – Casariego Especialistas en Amparos de Salud y Sucesiones.
Publicado por SCIOLLA-CASARIEGO ESPECIALISTAS EN AMPAROS
A QUE SE DEDICA EL ESTUDIO-QUIENES SOMOS
Nos especializamos en Amparos de Salud, ante la negativa de las Obras
Sociales o Prepagas a brindar las prestaciones médicos asistenciales que
corresponden. La acción de amparo es una herramienta judicial rápida y
eficaz, que resguarda los derechos fundamentales de las personas.
Entendemos que los problemas de nuestros clientes demandan más de
nosotros que meros conocimientos jurídicos. Por ello le ofrecemos
nuestra experiencia, conocimiento práctico y sectorial. Hacemos lo que
mejor sabemos hacer para quienes lo necesitan.
Nos apasiona dar soluciones a asuntos complejos con excelencia y
profesionalidad, sobre todo desde una dimensión profundamente
humana. Nos avalan 20 años de dedicarnos al Derecho a la salud.
DEBIDO A QUE ME DEDIQUE AL DERECHO A LA SALUD –LA HISTORIA DE
MI MADRE
Hace 17 años mi madre sufrió de un aneurisma, fue intervenida
quirúrgicamente en el Hospital Naval sin éxito. Luego quedando internada
en el Hospital Aeronáutico perteneciente a la obra social de mi padre de
toda la vida quien trabajo hasta el momento de su jubilación en la Fuerza
Aérea como personal civil.
Al término de 30 días mi madre no despertaba, pasaba de sala de piso a
terapia intensiva. Una mañana los médicos comunico a la familia que la
debían externar del hospital, que ella se encontraba en estado
vegetativo y la teníamos que llevar a nuestra casa.
Como hija he sentido la tristeza, desolación y el desconsuelo de tal noticia,
más aún estaba embarazada de 6 meses de mi hija Valentina y bajo un
embarazo de alto riesgo. El contexto en la familia era muy complicado, a
esa altura mi padre tenía 80 años y sus problemas de salud.
Yo era abogada, pero en un estado complejo por mi embarazo, por lo
tanto mi hermana y yo salimos a golpear las puertas de la Fuerza Aérea
para que le provean a mi madre un lugar donde estar, un centro de
rehabilitación y o un geriátrico. Recorrimos todas y cada una de las
delegaciones y oficinas de la Fuerza y las respuestas siempre eran
negativas. Asumimos y soportamos los atropellos de todos aquellos
hombres de uniformes con tiras y alitas en el pecho, viendo como
vulneraban día a día los derechos a la salud y dignidad de mi madre en las
condiciones que se encontraba.
El camino fue muy duro para ambas, yo desolada por la situación de mi
madre y teniendo que intentar cuidar un embarazo muy complejo y mi
hermana devastada por la situación y apuntalándome para que mí
embarazo no corra más riesgos.
Juntas hemos pasado muchas horas de sufrimiento, aprendizaje
y lucha. Éramos dos mujeres que encontrábamos solo burocracia y burla
en tal obra social.
En esos momentos tan terribles de la vida, no se necesitan
simpáticos, gente disfrazada de buena, el que dice soy amigo “de ….” sino
de agallas y poder contar con un buen asesoramiento jurídico. Coraje
sobre todo!
Desde que salí de la facultad hace 20 años me dedique al Derecho
Constitucional, a iniciar acciones de Amparos –sobre todo eran cuestiones
bancarias-.
En este momento tan doloroso me tocaba con la poca Fuerza que tenía
hacerlo por mi madre a los efectos de solicitar a un Juez Federal la
asistencia y que resguarde los derechos fundamentales de su vida.
En una semana, tuvimos el Amparo a nuestro favor y mi madre estuvo
cuidada en un geriátrico con rehabilitación, con todas las prestaciones
correspondientes, pagado por la misma obra social, por el lapso de dos
años hasta que falleció. Allí comenzó mi cruzada y mis especializaciones y
doctorados en Derecho a la salud, para asesorar y ayudar a la gente con
reclamaciones por vulneración de sus derechos de salud, especialmente
en lo relacionado con la cobertura e incumplimientos de obras sociales y
prepagas, para personas que realmente la necesitan y quedan con la
negativa de estas.
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